Mi corazón no es bodega de sentimientos y siempre ando incondicionalmente ayudando y apoyando al projimo...
... el sábado mientras caminaba por los senderos citadinos, en una mañana fresca digna de provocar alegria y festividad a todos los hermosos seres de la creación, me tope en una esquina con un pobre señor ciego, muy jodido, desnutrido y arapiento que sostenia su taza al aire con la única mano que tenía...
... sin dudarlo un instante, metí mi mano al bolsillo y saqué varias monedas, un chicle y una tarjeta telefónica con algo de saldo, inmediatamente le eché todo a su taza, pobre señor...
... no pude aguantarme la risa de ver cuando le tomó el siguiente trago a su café, demasiado gracioso!!!