Ayer caminaba por el centro de la ciudad, había muchísimo tráfico, yo seguía mi rumbo cuando miré a una viejecita en la acera, yo, con todo mi corazón y atento que estoy a este tipo de cosas con tal de sentirme bien, la tomé del brazo y la cruce la calle, claro, con extremo cuidado de que un coche no nos arrollara...
Luego me fui a sentar a una banca, a ver cómo le hacía la señora para regresarse.