Anoche que salí del bar, disfrutando de la parranda, agusto, pasé al puesto de hot dogs, pedí uno con todo, delicioso, ocn mucha crema, el olor invadía todo alrededor; se acercó un señor de la calle, sucio y con hambre, yo, comiendo, disfrutando mi alimento, veía cómo su boca se saboreaba un manjar inalcanzable, son mi corazon roto, volteé al señor del puesto y pedí un hot dog más, con dos, ya quedé satisfecho, de alli a dormir como un bebito.
Siempre es conveniente mandar a chingar a su madre a un bailarín de ballet... por dafult se irá de puntitas